Sobre solidaridad y abolicionismo penitenciario

Inés Molina Agudo

Notas a partir de Quienes no han tenido el «derecho» a la(s) palabra(s) la(s) toman YA, 1976‐1979

Este artículo aborda el caso de Quienes no han tenido el «derecho» a la(s) palabra(s), la(s) toman YA, un boletín anticarcelario editado en solidaridad con la COPEL que publica seis números entre 1975 y 19781. A partir de su trayectoria, propone una reflexión sobre las redes de solidaridad y comunicación establecidas entre el adentro y afuera de las prisiones tras la dictadura franquista, que logran difundir las reivindicaciones de los presos organizados e incidir en la esfera pública dominante.

COPEL son las siglas de la Coordinadora de Presos en Lucha, que entre 1976 y 1979 desplegó una intensa insurrección en las cárceles españolas. Fundada en diciembre de 1976 en la cárcel de Carabanchel como respuesta a un indulto real (Decreto 2940/1975, de 25 de noviembre, de indulto) y una amnistía (Real Decreto‐ley 10/1976, de 30 de julio, sobre amnistía) considerados insuficientes, conformó una red de apoyo mutuo sin precedentes entre los presos de delito común en España. Su programa reivindicativo fue amplio: pedían la amnistía total para todos los reclusos, y no solo para los políticos; libertades políticas y sindicales en las cárceles; la reforma de las leyes penales vigentes; la supresión de la Ley de Peligrosidad Social (1970), heredera franquista de la antigua Ley de Vagos y Maleantes (1933); o la supresión del reglamento de prisiones, que legitimaba los abusos por parte de los funcionarios. En sus vertientes más radicales, y a través de una denuncia de las causas estructurales de la marginación social, la COPEL defendió la abolición definitiva de la institución penitenciaria.

Aparecido en Barcelona, se trata de un periódico desplegable que recurre a las tintas que sobraban al final del día en una imprenta offset simpatizante. Llegó a tener una tirada de 10.000 ejemplares, distribuidos de forma gratuita e informal en fábricas, asociaciones de vecinos, algún ateneo libertario e incluso en las propias cárceles (Entrevista con Miquel Vallés; Entrevista con Iñaki García). Era editado desde el exterior de la prisión por un grupo de expresos y simpatizantes identificado como «Colectivo Margen» (Galván; Colectivo Etcétera), compuesto por trabajadores vinculados a la lucha autónoma y asamblearia. La publicación se encargó de difundir los comunicados, programas y acciones de la COPEL, al tiempo que diseccionaba el tratamiento mediático que entonces recibían los presos comunes, retratados como «delincuentes». Mediante la deconstrucción de los mensajes de la prensa comercial, el boletín impulsó el debate sobre los «presos sociales», poniendo así en jaque la distinción ideológica entre preso político y preso común e identificando las causas estructurales de la delincuencia.

Portada de Quienes n. 1, noviembre 1976. Fundación Anselmo Lorenzo de Estudios Libertarios – CNT

1. Tomar la palabra

A partir de su primer número, aparecido en noviembre de 1976, en la portada de Quienes aparece un mensaje‐manifiesto:

Editamos este boletín un grupo de compañeros que, constatando la pobreza de nuestras vidas en la cárcel y/o en la sociedad, creemos que ambas son INTOLERABLES. Quisiéramos que este espacio que abrimos sirviera para que tomaran la palabra todos los que hasta hoy nunca han tenido «derecho» a ella.

Detalle de la portada de Quienes n. 2, enero 1977. Fundación Anselmo Lorenzo de Estudios Libertarios – CNT

Se trata de una declaración que amplía el título del propio boletín, y que apela a la acción directa comunicativa, al desvelamiento de la experiencia «real» de los marginados, desposeídos de la palabra, entre los que se encuentran los presos. Esta palabra es entendida de forma antagónica y combativa: Quienes se propone ser un catalizador de «verdades», penetrando en el entramado ideológico apuntalado por los mass media, criminalizador de la desigualdad, para ofrecer una mirada alternativa
sobre los marginados por la sociedad a través de su propia experiencia. Esto nos remite directamente
al trabajo desarrollado por el Group d’Information sur les Prisons, fundado en 1971 por Michel Foucault, Jean Marie Domenach y Pierre Vidal‐Naquet en Francia, que se propone denunciar las pésimas condiciones de vida en su interior, la mera existencia de estas instituciones, a partir de la recopilación de testimonios directos de los propios presos (Foucault et al.; Galván).

En Quienes se practica así una toma de la palabra anónima y colectiva, que sitúa en el centro
la experiencia y reivindicaciones de los reclusos, y que posiciona a los editores, desde el exterior, como meros canales de transmisión. En ese sentido, la publicación convierte estos testimonios en una herramienta política, que legitima una crítica frontal a la sociedad carcelaria.

2. La COPEL como red de solidaridad

Más que una organización al uso, la COPEL era, de hecho, una red solidaria. La función de estos boletines autoeditados en la articulación de estas redes es absolutamente central, pues hicieron posible la propagación de los motines en las cárceles y su difusión en la esfera pública tras la dictadura. En ellos se denuncian las torturas a las que eran sometidos los presos, se difunden los programas reivindicativos de la COPEL y se alienta a la revuelta en el interior de las prisiones.

La COPEL buscó tender puentes con el exterior de las prisiones desde el principio. Tal y como señala en el comunicado que acompañó a su fundación, redactado en la cárcel de Carabanchel en enero de 1977, la coordinadora nace a rebufo de una iniciativa anterior, surgida en el exterior, que fue la Asociación de Familiares y Amigos de los Presos (AFAPE), creada en septiembre de 1976. Esta organización, integrada
principalmente por familiares y abogados de presos, había logrado suspender los castigos de aquellos que permanecían en celdas de aislamiento por participar en el primer motín de agosto de 1976, a través de la elaboración de informes públicos sobre las condiciones de vida en la prisión y la adopción de distintas acciones legales (Lorenzo Rubio, 143‐5), lo que la convertirá en uno de los apoyos fundamentales de la COPEL desde el exterior.

En distintos lugares (contraportada del número 0, de noviembre de 1976; portada del número 3, marzo‐abril de 1977), Quienes reproduce el final de este primer comunicado, donde los presos en lucha lanzaban un mensaje a la sociedad:

¿Podremos contar con algún medio de difusión por vuestra parte? ¿Podremos contar con alguna forma de multicopiar comunicados, escritos, etc.? ¿Podremos contar con algún abogado para que nos atienda con frecuencia regular, previo pago de sus honorarios? En suma: ¿PODEMOS CONTAR CON VOSOTROS?

Con la reproducción de este mensaje, la publicación se presenta a sí misma como uno de estos altavoces.
Cuando la COPEL comience a expandirse, a partir de marzo de 1977, será cuando el boletín adopte la tarea más sistemática de difundir sus comunicados y acciones, mediante el intercambio de información con sus integrantes en el interior, pero especialmente a través de los abogados que entrevistaban a los presos. Este último era el canal más efectivo, dado que el reglamento penitenciario amparaba la privacidad de estos encuentros.

“Dos nuevas revistas”, en Quienes n. 4, junio‐julio 1977. Fundación Anselmo Lorenzo de Estudios Libertarios – CNT

Además, los editores de Quienes se entrevistaban también con presos que habían finalizado su condena y salían de la cárcel con información actualizada. Dos de los editores del boletín vivían en La Mina, uno de los barrios obreros más pobres de Barcelona, en el que muchos jóvenes acababan abocados a la delincuencia y, posteriormente, a la prisión: de este modo, conocían de primera mano a algunos de los reclusos, lo que les permitió entrevistar, por ejemplo, a varios de los vecinos que integraban el círculo
social de Rafael Sánchez Milla «El Habichuela», cuyo asesinato el 20 de octubre de 1975 a manos de los funcionarios alentó uno de los motines más feroces en La Modelo.

Al mismo tiempo, Quienes nunca quiso ser un diario al uso, marcado por una periodicidad e inmediatez estrictas, sino más bien una herramienta de difusión y pedagogía que diera a conocer las luchas al interior de las prisiones y extendiera la sensibilidad anticarcelaria. Si bien había cierta urgencia por comunicar la actualidad de las revueltas, se trataba de recoger la información suficiente para poder ofrecer un panorama amplio y contrastado sobre esta realidad.

Los editores, que vivían en Barcelona y alrededores, trataban de reunirse semanalmente para poner en común las noticias que lograban recopilar. En cuanto a la distribución del boletín, el colectivo volvía a hacer uso de estas redes de afinidad. Siempre era distribuido de forma gratuita, financiándose con el dinero de los editores y alguna recaudación solidaria. La propia factura del periódico respondía precisamente a esta precariedad material, mediante las mencionadas tintas sobrantes y el plegado de una sola hoja de 64 x 44 centímetros que ocupaba con contenidos en ambas caras.

Este se distribuía en fábricas y asociaciones de vecinos, pero también entre amigos y conocidos. Además, se enviaban ejemplares a distintos puntos de la península —Madrid, Sevilla, Bilbao— mediante mensajeros o transportistas, en un intento cauteloso por prescindir del correo postal. Asimismo, sus editores siempre trataban de hacer llegar algún número a las cárceles a través, una vez más, de los abogados, pues el boletín se recibía siempre con gran entusiasmo en el interior y, gracias a su labor de síntesis y recopilación, contribuía a la organización de los presos.

La colaboración con otrosgrupos solidarizados con la COPEL fue fundamental para la elaboración y distribución del boletín. Los editores se relacionaban con Comités de Apoyo localizados en distintas partes del Estado, como revela el propio testimonio de José María Botana en el documental COPEL: una historia de rebeldía y dignidad (2017). Estos vínculos permitieron alumbrar aportaciones fundamentales, como son las cronologías de motines desde julio de 1976 a febrero de 1978 a nivel estatal. Las comunicaciones se hacían por correo o por teléfono, pero también a través de gente que iba y venía: en el grupo editor, de hecho, participaba un compañero que vivía en el barrio madrileño de Carabanchel, y que facilitaba información de primera mano sobre las revueltas que acontecían en la cárcel. Estos intercambios también se daban al nivel de los textos, comunicados y el material gráfico que manejaban las distintas publicaciones anticarcelarias, como son las ilustraciones, también carentes de autoría.

Quienes se hacía eco de estas otras publicaciones, promocionándolas en sus propias páginas. Si bien el boletín presentaba las posturas más combativas al respecto de la institución carcelaria, articulando discursos abolicionistas, publicaciones como Solidaridad con los presos o Mano Solidaria, ambas aparecidas en abril de 1977, aparecen anunciadas en sus páginas, permitiéndonos apreciar el alcance de estas redes.

Sus contenidos permean asimismo en publicaciones de distribución comercial, que ceden su espacio a la actualidad carcelaria, como es el caso de la revista anarquista BICICLETA. Tras incluir desde sus inicios noticias procedentes de las cárceles, inaugura una sección específica llamada «Sin Barrotes» a partir de su quinto número (abril 1978) donde aloja los comunicados de denuncia sobre el trato recibido en las prisiones. Esto se inscribe en la amplia recepción que, sin duda, la COPEL tuvo dentro del mundo libertario, donde eclosionaron multitud de boletines y revistas en apoyo a los presos, como Libertarios y represión democrática o Presos a la calle, publicadas en 1978. Finalmente, es en estos lugares de radicalidad anarquista donde se consolida una mirada transversal hacia la lucha anticarcelaria, que casaría con uno de los objetivos de la COPEL: inscribirse en la lucha de los movimientos populares por la libertad en un sentido amplio y radical.

3. Una contraesfera pública

El colectivo editor de Quienes esgrime una visión crítica hacia los medios de comunicación, a los que consideran un instrumento «que el sistema utiliza para el manejo del fenómeno delictivo» (Colectivo Margen, 21). En sus «coordenadas burguesas», los mass media son seña‐lados como los canales por los que las élites transmiten su ideología a las clases dominadas. Es así como la prensa de sucesos refuerza la marginación de ciertos sectores sociales, al tiempo que legitima la hegemonía de las clases dominantes, apuntalada por el discurso del «orden público». Y enumeran algunas de las estrategias que los medios generalistas utilizarían para este cometido, como serían la presentación moralizadora y simplista de los hechos, polarizada en ciudadanos «buenos» frente a «malos»; el empleo de una visión parcial y simplista de lo ocurrido, fortaleciendo este maniqueísmo discursivo; y, por supuesto, el borrado de las causas estructurales de la delincuencia.

Se trataba de poner en evidencia el sesgo de clase subyacente a los medios, abordando sucesos más o menos mediáticos, como el caso de José Luis Cervetó, conocido como «El asesino de Pedralbes», que había matado a sus empleadores, un matrimonio rico residente en el ostentoso barrio barcelonés de Pedralbes. Cervetó ocupó la porta‐da del número 0 (noviembre de 1976), incluyendo la noticia de un diario en el que se presenta la sentencia —dos penas de muerte por dos delitos de robo por homicidio, que después serán conmuta‐dos por 30 años de cárcel tras la abolición de la pena capital en España (1978)—, la declaración de Cervetó ante el tribunal, y un análisis, carente de firma, sobre el caso. Allí se señala que Luis Cervetó «fue marginado de la sociedad al año y medio de haber nacido, y desde entonces su situación fue la misma», lo que convierte su caso en un punto de partida para profundizar en el fenómeno de la marginación social, ofreciendo distintas explicaciones: el móvil del robo, al que le fuerza la sociedad capitalista; el de la locura, que es codificada por el poder; o el de la ética, que lo excluye del sistema de valores burgués (Anónimo, s.n.).

Quienes ofrecía un espacio contrainformativo que, en primer lugar, desvelaba los trampantojos mediáticos, para proponer puntos de fuga impugnadores, que ponían en jaque la moral dominante, el sistema jurídico y la propia noción hegemónica de «libertad». Es así como la estructura del boletín suele abarcar los siguientes ejes: (1) la presentación de un suceso de actualidad; (2) un examen crítico y/o contrastado del acontecimiento y su tratamiento mediático; (3) la crítica de la justicia, abordando aspectos concretos del Código Civil o la Ley de Peligrosidad Social; (3) la crítica a la cárcel y, en un sentido amplio, la sociedad carcelaria, a través de artículos de opinión redactados por expresos y simpatizantes de la COPEL; por último, (4) el relato de las luchas que acontecían dentro de la prisión, que a partir del número 3 (abril de 1977), al calor del fortalecimiento de la COPEL, irá ganando más espacio en sus páginas.

4. Sobrevidas

La COPEL se extingue hacia 1979, y con ella la miríada de papeles que la habían acompañado. Su final se articuló, fundamentalmente, a través de la reforma penitenciaria diseñada entre 1978 y 1979 por Carlos García Valdés, entonces Director General de Instituciones Penitenciarias, que logró frenar la movilización de los presos a través de la implantación de las progresiones de grado y los permisos de salida, una mayor laxitud a la hora de lograr la libertad condicional, el establecimiento del régimen celular y la presencia continuada de la policía en el interior de la prisión (Lorenzo, 296‐305). Estrategias, todas ellas, que dificultaban la comunicación, la colaboración y, por tanto, la coordinación entre presos2.

Dibujo de Toni Chavero Mejías, en Desde dentro, s.f. https://desdedentro.noblogs.org/imagenes/

Una vez se afianza el proceso transicional y se reacomodan los nuevos límites del tablero político, los editores de Quienes comienzan a vislumbrar el final de su proyecto. No se trató de agotamiento o desencanto, sino del cierre de un capítulo, el de la solidaridad con la COPEL, que se vio relevada por otros proyectos, como son los cuadernillos Etcétera. Correspondencia de la guerra social (1978‐2019), nacidos de los debates colectivos del grupo, en un intento por «profundizar en el conocimiento de nuestra realidad social» (Colectivo Etcétera, 5). Nunca abandonaron la cuestión carcelaria, pero comenzaron a abordar cuestiones más amplias que permitían analizar la reestructuración económica, política y social del Estado español tras la dictadura.

Junto a Quienes se extinguieron gran número de publicaciones anticarcelarias, así como los rastros de la lucha de los presos en los medios. Todavía a principios de los 80 encontramos alguna publicación que recoge el testigo de Quienes —si bien no gozan de su tirada ni distribución—, como es el caso de Talego (1981) o Secuestrados. La voss de la carssel (1982), ambas conservadas en el Ateneo Enciclopédico Popular de Barcelona, donde todavía aparecen menciones a la COPEL, y que vuelven a enlazar con la práctica testimonial a través de comunicados enviados desde la prisión, denunciando la tortura, el pésimo estado de la comida o los altos precios del economato. De algún modo, la experiencia de Quienes ensayó y consolidó estas prácticas comunicativas de solidaridad, convirtiéndolas en un punto de referencia.

Por último, quiero evocar algunas de las experiencias que continúan esta forma de hacer, en un intento por subrayar las tortuosas condiciones de vida que siguen marcando el encierro penitenciario hoy. Son proyectos que retoman la centralidad del testimonio de las personas reclusas, a modo de estrategia de contestación y solidaridad. Es el caso del fanzine Desde dentro. La voz de lxs presxs, editado en Castellón por el colectivo anticarcelario «Fuera del Orden» desde 2017, donde volvemos a encontrar comunicados enviados por presos que han sido víctimas de abusos, han iniciado huelgas de hambre o se han infligido autolesiones en señal de protesta. En este caso, volvemos a toparnos con la experiencia de reclusión compartida por parte de algunos miembros del colectivo editor, y además se denuncian los distintos tipos de centros penitenciarios existentes en la actualidad, como son los centros de menores y los CIES. Asimismo, el grupo también expone en su presentación su lucha contra la manipulación informativa a la hora de mostrar la realidad de las cárceles (Fuera del Orden. Colectivo anticarcelario).

Otros proyectos, como el Tokata. Boletín de difusión, debate y lucha social, inciden especialmente en la necesidad de lograr la colaboración con el exterior de las prisiones: mediante un llamado a la colaboración, el boletín busca poder llegar al interior de las prisiones, ejerciendo de cauce para las palabras de los presos. Ambos medios han colaborado difundiendo las reivindicaciones de los presos organizados en la actualidad, como es el caso de una huelga de hambre rotativa, sostenida en distintas cárceles desde hace prácticamente una década, que ha logrado despuntar en algunos medios de comunicación establecidos (Almela y Larios). En denuncia por los malos tratos, los presos que participan en es‐ ta huelga solicitan, entre otras cosas, la erradicación de las torturas, la abolición del régimen FIES (Ficheros de Internos de Especial Seguimiento, que implican una estrecha vigilancia y aislamiento para aquellos presos considerados «conflictivos»), la criminalización de la protesta y la solidaridad y la indefensión jurídica.

En todas estas prácticas se imprime el testimonio carcelario como herramienta de articulación de la lucha, tanto en el interior como en el exterior de las cárceles. Finalmente, la toma de la palabra del preso, junto a sus compañeros, nos devuelve una realidad sepultada que se desvela, ampliando las grietas del espacio público y mediático.

El aislamiento impuesto por los muros, la vigilancia y el control penitenciarios es legitimado por una mirada enjuiciadora, que justifica este castigo, y que se niega a considerar las causas estructurales de la delincuencia. Y es ahí donde el testimonio carcelario se convierte en índice de protesta y solidaridad, vértice de las reivindicaciones de aquellos que, en su ausencia, logran hacerse escuchar.

Referencias

  • Almela, Vicent, y Larios, Guillermo. «Se reactiva la lucha dentro de los muros». El Salto, 25 de abril de 2018, https://www.elsaltodiario.com/carceles/se-reactiva-la-lucha-dentro-de-los-muros.
  • Anónimo. «Cervetó, dos penas de muerte». Quienes no han tenido el “derecho” a la(s) palabra(s), la(s) toma(n) ya, n.o 1, noviembre de 1976, p. 1.
  • Ateneo Libertario de Getafe. «Con admiración hacia la COPEL». Abejorro, n.o 1, 1978.
  • Colectivo Etcétera. «Introducción». Quienes no han tenido jamás el «derecho» a la palabra, la toman ya, Etcétera, 2015, pp. 1‐3.
  • Colectivo Margen. Sobre la delincuencia. Roselló Impressions, 1977.
  • Entrevista con Iñaki García. Entrevistado por Inés Molina Agudo, grabación, 9 de febrero de 2022.
  • Entrevista con Miquel Vallés. Entrevistado por Inés Molina Agudo, Grabación, 21 de febrero de 2022.
  • Foucault, Michel, et al. «Création d’un group d’information sur les prisons». Esprit, n.o 3, marzo de 1971, pp. 531‐32.
  • Fuera del Orden. Colectivo anticarcelario. Desde dentro. La voz de lxs presxs.
  • Galván, Valentín. «Michel Foucault y las cárceles durante la transición política española». Daímon. Revista Internacional de Filosofía, n.o 48, 2009, pp. 21‐37.
  • Lorenzo Rubio, César. Cárceles en llamas. Virus, Barcelona, 2013.
  • Molina Agudo, Inés. «“Quienes no han tenido jamás el ‘derecho’ a la(s) palabra(s), la(s) toma(n) ya”. Sobre el testimonio de los presos en lucha a través de un boletín autoeditado en Barcelona, 1976‐1978». Kamchatka. Revista de análisis cultural, n.o 21, 2023, pp. 315‐42, https://turia.uv.es/index.php/kamchatka/article/view/24314
  • Rekalde, Anjel. Herrera. Prisión de guerra. Txalaparta, Iruña, 1990.

  1. Una versión extendida de este estudio puede encontrarse en Molina Agudo, Inés. «Quienes no han tenido jamás el ‘derecho’ a la(s) palabra(s), la(s) toma(n) ya. Sobre el testimonio de los presos en lucha a través de un boletín autoeditado en Barcelona, 1976‐1978». Kamchatka. Revista de análisis cultural, n. 21, 2023, pp. 315‐ 42, https://doi.org/10.7203/KAM.21.24314. ↩︎
  2. En este sentido, recomendamos la lectura de las memorias de Anjel Rekalde (1991), preso político destinado en 1982 a la recién inaugurada prisión de Herrera de La Mancha, símbolo de la Reforma Penitenciaria (1979). Allí, Rekalde da cuenta de las continuidades y transformaciones que impone la «nueva cárcel» desde su propia experiencia, así como de la capacidad limitada de los presos para organizarse en el interior. ↩︎

Fuente: Redes libertarias

«Cárcel Castigo». Dando una vuelta por Estremera

Compartimos este escrito de Cherra, un compañero preso en Estremera (Madrid). Se trata de un texto descriptivo con toques de cuento realista, de esta cárcel que, por desgracia, conoce bien. Historia, abandono, comunicaciones familiares, explotación laboral… todo se refleja en este relato.

Junio 2025. Centro Penitenciario Madrid VII

Estremera es un pueblecito de Madrid situado a la perfiferia sureste. ya colindando con la provincia de Cuenca. Su nombre viene del término «Los extremos de los dominios cristianos»; a saber a que Santo inquisidor le debemos la ocurrencia.

En Estremera, a parte de su cementerio, que lo construyó el mismo arquitecto que construyó el Escorial, hay otro cementerio, a unos 10 km del pueblo. Un cementerio de hormigón jaulado con una enorme torre, lleno de personas vivas.

A este cementerio lo llaman Estremera – Madrid VII, la séptima macro-cárcel de Madrid. La capital del mundo con mas talegos. Estremera es la cárcel más alejada, peor comunicada, más masificada y abandonada de la Comunidad de Madrid. 

El pasado 8 de mayo, a duras penas llegué de un permiso. Titubeante, con el estómago encogido, accedí a esa primera sala de la prisión, donde aguardan los familiares para las comunicaciones. Enseguida pude empatizar con ellxs, recordando a mi difunta madre, cuando esta, con su bastoncito en la mano, me venia a visitar a las prisiones: Navalcarnero, Valdemoro, Soto, Herrera… Carabanchel.  Recuerdos al margen, me llamó la atención que en esa primera sala donde aguardan las visitas, la cafetería estuviese desmantelada y que ya no había ni maquinas de refrescos, cafés o golosinas. Y yo me pregunté: «¿Qué culpa tienen las familias? Pues esto, es un reflejo de lo que es la cárcel.

Ya cuando entras en prisión y se van cerrando las puertas, dejas de ser persona y te convierten en una cosa. Lo primero que percibes es la crueldad de sus carceleros. Ni ellxs quieren «trabajar» en Estremera, así que esparcen su tiranía sobre lo poco que queda de tu persona. Pasas más puertas y accedes a los módulos que están masificados y gobernados por los lacayos de tirano, son los presos de confianza. 

Para poder vivir solo, tienes que realizar plantes y protestas y acabar en aislamiento. O ponerte en huelga de hambre, como hice el pasado 23 de abril. Cuando pasas por «Junta» para permisos o grado. no te ve ningún «`profesional». 

Cuando paseas por el patio se respira un fétido olor que viene de la cocina, es el piri, la comida. 

Cuando ya caminas entre las sombras puedes acceder a su UTE. El recibimiento es denigrante, donde te cachean los propios internos que se llaman a si mismos representantes. Te confiscan la medicación como si fueran sanitarios, y te leen la correspondencia. Batí record, ni un solo día duré, denunciandolo a todos los estamentos y al defensor del pueblo, el cual mandó una recomendación: «Ningun interno puede ejercer de funcionarios o sanitarios».

Cuando estás entre las sombras y encima estás enfermo ningun día te sacan al médico.

Cuando solicité un curro para tener pelillas para salir de permiso, me hicieron firmar un contrato de trabajo de 75 horas mensuales, cuando en realidad se curran más de 130 horas. Además con un horario discontínuo sin descanso ningun día de la semana. Un economato que no disponía ni de la luz, ni de la ventilación adecuadas de una zona de trabajo. Eché la baja. 

Palizas a parte, el mejor sitio de Estremera es su bunker. 

Querídos amigxs, a este paseo por Estremera solo le faltaría hacer real el sabio consejo de doña Ana de Botella, que dijo que «las noches de los presos no deberían contar como tiempo de condena». Este es el fin de las penas privativas de libertad, la venganza legalizada.

Cada vez que oigo la palaba «Estremera» se me revuelven las tripas. 

Fuente: La Corda

II año de la campaña de verano «La cárcel es un infierno»

LA CÁRCEL ES UN INFIERNO…. COMBATAMOS EL CALOR

En pleno verano el calor se vuelve insufrible. Nos sentimos cansadxs, irritadxs, con dolores musculares y de cabeza… con una necesidad incontrolable de tomar agua fría y alimentos que nos refresquen un poco, de encontrar espacios con aire acondicionado, de acudir a playas, piscinas y sumergirnos en agua para dejar de sentir el calor pegado a nuestra piel por un rato. El descanso nocturno tan necesario a veces resulta difícil de lograr. Ventilar, aprovechar para salir a la calle cuando cae el día, buscar formas de repeler a los insectos… son los consejos básicos y lógicos que cada año se repiten. Consejos imposibles de llevar a cabo estando encerradx entre muros de hormigón y con nada de autonomía para decidir nuestros horarios, lo que comemos o donde ir.

En prisión cuando sucede un hecho anómalo como fue la pandemia, las bajadas extremas de temperatura en invierno, las olas de calor del verano, la hostilidad que se vive dentro se multiplica, y se desatan consecuencias muy negativas que ya se mantenían pendientes de un hilo fuera de la hostilidad añadida.

Estamos viviendo una ola de calor en gran parte de Europa. Las compañeras y compañeros que tienen secuestradas en las prisiones se encuentran desesperadas. Ahora en verano se tienen que seguir cumpliendo rigurosos horarios que no van acorde a las temperaturas, como salir al patio al mediodía o tener que encerrarse en la celda hasta el día siguiente a partir de las X de la noche. Por la noche cuando “refresca” un poco, es cuando no hay opción de salir fuera de 4 paredes. Peor es aun para quien está en aislamiento, en 1r grado o pagando una sanción, y que tienen que pasar en la celda más de 20 horas al día.

Hay personas que comentan que la alimentación no está adaptada a cada época del año, y que a veces en pleno verano hay guiso o garbanzos calientes para comer. Otro compañero preso en una cárcel catalana nos cuenta que en la prisión donde se encuentra, la máquina de agua fría embotellada (que obviamente hay que pagar) no funciona, por lo que la única opción es beber agua del grifo a “temperatura ambiente”. Otras nos explican que se duchan continuamente para no asfixiarse, y que se cambian 7 veces al día de camiseta por la sudoración.

En las prisiones no hay mosquiteras en las pequeñas ventanitas de las celdas, que puedan proteger de las picaduras. Desde Huelva nos dicen que no pueden más con los mosquitos, que tienen el cuerpo acribillado.

Recordamos que las cárceles no son espacios climatizados, por lo menos en las partes donde tienen que habitar las personas presas. Las celdas no cuentan con ventilación suficiente, ni con sistema de control de la temperatura. La única opción es disponer de algún ventilador. Recordamos que los ventiladores no forman parte de la infraestructura básica del propio lugar de encierro y que quien lo quiera, tiene que pagarlo como prácticamente todo dentro. Recordamos también que a veces, según las propias normativas de cada centro y lo que allí se consideran “motivos de seguridad” no permiten tener ventiladores, especialmente en módulos de aislamiento. A veces de forma general, a veces para personas concretas cuando pagan una sanción. Esto supone tirarte más de 20 horas al día encerrado en una habitación sin ninguna clase de aparato que alivie un poco el calor y con limitaciones varias añadidas, que a veces incluso pueden ser no poder tener bolígrafos para escribir, si así lo considera el centro.

La cárcel mata y sus múltiples consecuencias son una cuestión evidente.

Vejaciones, humillaciones, acoso, desprecios, violencia, abusos de poder constante, chantaje… Precariedad y explotación laboral… Desatención médica y falta de profesionales que obliga a que lxs carcelerxs hagan funciones de “enfermerxs”, como pasar revisión entre presxs para valorar quien tiene o no que ir a consulta médica, falta de acompañamiento y tratamientos para patologías graves como epilepsia, cáncer, trastornos de alimentación, salud mental, movilidad reducida y un larguísimo etcétera. Alejamiento de lo que se quiere y de quien se quiere, olvido, sensación constante de agobio, ansiedad, preocupación por el futuro. Indefensión jurídica. Desesperación, depresión, pocas ganas de seguir viviendo en estas condiciones sin saber hasta cuando. Y a todo esto se le suma lo dicho anteriormente, de vez en cuando hechos que amplifican o añaden más dolor al propio día a día: ahora sufrir constantemente un calor inaguantable.

La cárcel mata, a veces muy lentamente, y no mira atrás. La opacidad de sus muros, normativas y vacíos legales permite que las vidas que se lleva consigo o las que sufren y resisten allí dentro se pierdan en el olvido o, incluso, en el eterno anonimato. Es una estructura que solo responde a unos intereses determinados, y radicalmente opuestos a los nuestros. No dejemos que el silencio nos haga cómplices.

Es por eso que por segundo año os animamos a sumaros a esta convocatoria. Llamar a las siguientes prisiones, en días concretos para exigir algo muy básico para la salud y el bienestar de las personas: VENTILADORES, AGUA FRIA Y MOSQUITERAS, para todxs lxs que se encuentran encerradxs, también en aislamiento. Si preferís ocultar vuestro número de teléfono, podéis hacerlo añadiendo al principio del número de la prisión el prefijo “#31#”. Podemos recordar la temperatura a la que nos encontramos, los consejos básicos para soportar el verano y prevenir consecuencias en nuestro cuerpo. Podemos exigir hablar con algún responsable, que conste y se registre nuestra queja. Podemos hacerles ver que nos acordamos de las personas que están presas y de las condiciones en las que tienen que vivir. Para nosotrxs que estamos fuera solo suponen llamadas de teléfono, pero para las personas que están dentro significa que alguien les dedica unos minutos, significa que algo de aire fresco llega a su encierro.

Exigimos ventiladores, agua fría y mosquiteras. También en aislamiento.

Abajo todos los muros.

 

Fuente: La Corda

 

La realidad de las obras de Zuera

Imaginarse que estamos en un cárcel ya produce ansiedad, pero si además no puedes tener aire puro en esos 8×13 metros cuadrados, imagínate el nivel de claustrofobia que eso nos puede producir. La cantidad de humedad que se puede generar sin ventilación.

Las reformas son una lavada de cara, no son beneficiosas para las personas presas, sus condiciones son las mismas incluso peores que las anteriores.

Por no hablar de la cantidad de traslados sin previo aviso que se han producido, los cambios de módulos constantes……

La cárcel enferma

Manifiesto de la Red Feminista Anticarcelaria de América Latina

Ante la globalización del proyecto fascista de muerte del capitalismo patriarcal y racista, que se ha valido de los estados penales para criminalizar a la población pobre y racializada, destruir sus tejidos comunitarios y posibilitar del despojo de sus recursos y territorios, decidimos articular nuestras luchas y estrategias de resistencia con la creación en el 2020 de la Red Feminista Anticarcelaria de América Latina. Si bien nuestros principales espacios de resistencia y de construcción de comunidad son las cárceles femeniles del continente, nuestra lucha es contra los Estados penales patriarcales que funcionan al servicio del capital y que que históricamente han usado la fuerza de la ley para facilitar y justificar la explotación y control de la población empobrecida y racializada.

Si bien esta política de muerte ya estaba siendo confrontada localmente por nuestras organizaciones, fue en el marco de la crisis sanitaria y humanitaria causada por el virus SARS COV 2, que decidimos articular nuestras luchas. La pandemia reveló cómo las condiciones de vulnerabilidad y violencias preexistentes generaron afectaciones diferenciadas y desproporcionadas para ciertos grupos, afectando de manera profunda a las mujeres privadas de libertad. El COVID19 puso en evidencia la crisis carcelaria que se vive en América Latina desde hace varias décadas, que nuestras organizaciones vienen denunciando. Las condiciones de hacinamiento, la falta de servicios de salud, el carácter punitivo de los sistemas carcelarios, los largos procesos de prisión preventiva, la falta de medidas alternativas al encarcelamiento, explotaron ante la crisis sanitaria. Este contexto nos dio la posibilidad no solo de visibilizar las violencias carcelarias, sino de documentar y mostrar cómo las cárceles son parte de un aparato de muerte más amplio que destruye los tejidos comunitarios y facilita el despojo y el avance del capital. Si bien cada una de nuestras organizaciones desarrolla su trabajo en distintos territorios, bajo el control de diferentes Estados penales, las violencias que enfrentamos tienen muchas similitudes y se articulan en un proyecto civilizatorio de muerte marcado por el militarismo, del que las cárceles son un eslabón más.

Nuestros modos de resistir no se limitan a la denuncia del castigo: también tejemos formas de vida que desafían su lógica. En espacios donde el encierro pretende imponer el silencio y la fractura, hemos sembrado talleres, bordados, relatos, acciones performáticas, escuelas populares y diversos tipos de publicaciones. Estas prácticas no son decorativas ni secundarias: son metodologías de cuidado y herramientas de transformación. Desde la piel hacia afuera y desde adentro hacia lo colectivo, hacemos del arte, la educación popular y la escritura métodos políticos que restituyen humanidad, activan memoria y proyectan otros futuros posibles.

Al mismo tiempo, cuestionamos las ficciones que sostienen el sistema penal, como la reinserción social que responsabiliza individualmente a las personas que fueron dañadas por estructuras de exclusión. Frente a eso, construimos vínculos que no buscan corregir sino reparar y acompañar. Lo hacemos desde una ética radical del cuidado, donde la política se enraíza en el afecto, en el cuerpo, en la escucha atenta y el sostén mutuo. Esta Red, al articular territorios y saberes diversos, se vuelve un espacio común para imaginar lo que aún no existe, pero que todas deseamos: una justicia sin jaulas, sin castigos, sin olvido.

En los diálogos establecidos en estos cinco años, nos hemos preguntado colectivamente por las similitudes y diferencias, por las características de cada suplicio que compone el encierro, por las implicancias del castigo, por las armas del verdugo que trascienden el territorio cárcel, por las heridas y las cicatrices que nos dejan las violencias estructurales en nuestras vidas, aquellas que persisten en este continente desde hace más de quinientos años: violencias de género, clase y raza que se conectan y combinan de formas diferentes.

Pero allí no terminan nuestros interrogantes. También nos preguntamos cómo hacer una bitácora de tácticas y estrategias, de contra efectuaciones, un registro de acciones afectivas, de acompañamientos mutuos, de segundeos cuerpo a cuerpo, palmo a palmo, espalda con espalda, palabra a palabra a la hora de llamarnos compañeres. Hemos compartido también nuestras estrategias de defensa de la vida, dentro y fuera de las prisiones, así como nuestras formas de hacer política desde las resistencias cotidianas. ¿Cómo generar huellas que atestigüen las experiencias del camino recorrido? ¿Cómo hacer del arte, la educación popular y la escritura herramientas vivas sobre nuestro piso común? ¿Cómo hacerlo más allá de la latitud y longitud en la que estamos, a distintos grados de espacialidad, pero conscientes del carácter transnacional de los problemas enfrentados?

Todas estas preguntas surgen de nuestro deseo común de reformular las condiciones actuales de vida, colectivamente, sin borrar las diferencias inscritas en nuestros cuerpos y lenguas. Apostamos a la reparación comunitaria de lo que con saña la justicia punitiva y patriarcal destruyó. Caminamos siempre valorizando e intentando aprender de las experiencias de todes aquelles que nos antecedieron en este largo camino de luchas. Principalmente, hemos aprendido y queremos dar continuidad a teorizaciones y prácticas feministas y abolicionistas que hablan sobre la necesidad del cuidado colectivo de la vida.

Esta es una Red de organizaciones feministas y transfeministas que habitamos el Abya Yala desde la diversidad y el desafío de articular nuestras múltiples perspectivas. Aquí confluimos colectivas, organizaciones y proyectos de Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, Guatemala, México y Venezuela, que venimos tejiendo a puntadas de hilo y aguja preguntas que mantienen en movimiento nuestras trayectorias y recorridos, con prácticas que surgen desde la incomodidad con la Justicia Patriarcal punitiva y la red de violencias con que se articula: la apropiación y explotación de cuerpos, territorios y saberes para generar privilegios y acumulación de riqueza.

El recrudecimiento de discursos de extrema derecha impacta significativamente en nuestras prácticas feministas y anticarcelarias, intensificando la violencia estatal, la criminalización y el control territorial paramilitar. Esta ola fascista no es solo retórica: se traduce en políticas punitivas, represión de la protesta social y un cerco cada vez más estrecho sobre los cuerpos, las comunidades y los territorios. Ante este panorama, nuestras respuestas se afirman en el cuidado mutuo, las alianzas entre organizaciones y la resistencia colectiva.

En estos tiempos en que el genocidio se justifica en nombre de la seguridad, y el militarismo en nombre de la paz, resulta cada vez más urgente dar la batalla para develar los disfraces de las violencias patriarcales y racistas que están acabando con las vidas de nuestras hermanas palestinas y su pueblo, tanto como atenazan a los pueblos a Abya Yala y el mundo. Esta Red permanece atenta a desorbitar la norma y desplazar la hegemonía de esos imaginarios, los que desde sus orígenes alojaron el consenso de la esclavitud y la explotación (de mujeres y disidencias, de negres e indígenas, de empobrecides y desposeídes, de neurodivergentes y discapacitades). Nuestro objetivos es tejer nuestras militancias sostenidas por años en nuestros territorios, construir juntas nuevos imaginarios políticos que nos permitan proponer una justicia feminista más allá de las cárceles y los punitivismos de los Estados patriarcales.

https://feministasanticarcelarias.org/

A quince años de mi detención. Juan Aliste Vega

«Hay que saber experimentar la libertad para ser libres,

hay que liberarse para poder hacer experiencia de la libertad…»

(Ai ferri corti)

Hace ya quince años —julio del 2010— fui capturado por la Interpol en la ciudad de Buenos Aires, usando información datada por las más serviles existencias, cruzaron las fronteras e hicieron de nuestras vidas un espectáculo productivo para sostener las instituciones de represión aguda. Son expertos en formar patotas, en sumergir y secuestrar; buscan conocer el límite del cuerpo y de la convicción. Son expertos en negociar con personalidades destruidas por su misma traición, están formados en prácticas dictatoriales, represivas e imperiales que se extienden en tiempos históricos y espacios geográficos.

Esto no se trata de una historia personal, ni de personajes de una historia; no hay aquí la pretensión de ser referente o arrogante, en lo absoluto. Porque no se trata de nosotros, más bien se trata de ellos, del poder y los poderosos, y de cómo habemos algunos y algunas que no encarnamos la derrota y hemos perseverado en acciones porque no caemos en la dicotomía de que lo militar y lo civil —o la dictadura y la democracia— son cosas distintas.

Son, por cierto, la continuidad del orden: una hace posible la otra y la otra la consolida, estabiliza la conquista obtenida. Tampoco nos acomodamos en la derrota moral, vivimos desde la idea obstinada de desobediencia, no nos hemos permitido la derrota, está ahí latente la rebeldía, no nos convencieron. Seguimos intentando y pensando, con un pequeño sesgo de impotencia y tristeza, que no se limita ni por un segundo en rumiar sobre qué es lo que hizo y no debió haberse hecho o lo que está mal en las acciones que persisten, no nos han despojado de la posibilidad de pensar la realidad y el presente, ni de la pretención de actuar sobre él.

Así es como, doy cuenta del latido de mis convicciones, de este pequeño andar consecuente como subversivo, siempre desde lo antagónico y en constante confrontación con un enemigo que trasciende coyunturas.

Es un recorrido que se inicia con la decisión de la lucha militante contra la dictadura, contra cada uno de los poderosos de turno, sus diferentes administraciones de poder, y desde la “transición” hasta su democracia policiaca y pastera. ¡Siempre, siempre, enemigo del estado! En militancia o autonomía, en organización o afinidades, en la palabra y la acción.

El ánimo no es presentarse como ejemplo de una experiencia extraordinaria e irrealizable, por el contrario, si esta lectura da lugar al aprendizaje de que siempre se puede dar batalla a los poderosos, no desde un podio o un lugar inalcanzable, nunca desde un pasado arrogante. Hablo y escribo desde un camino ininterrumpido que pertenece a todxs quienes, dueños de nuestras vidas, nos sentimos libres y dispuestos a seguir confrontando al poder y sus sostenedores de miserias.

Constato mi pequeño sesgo de impotencia y tristeza, no es justo acallarlo ni inoportuno declararlo. En este camino de lucha, casi 28 años de mi vida han transcurrido en prisión; he sido testigo de sus distintos formatos, cambios, y también de la «categorización» de turno. He sido tildado de delincuente «común», prisionero político y terrorista, entre otros epítetos que, con mayor o menor acierto, hablan el lenguaje del poder. He transitado distintas cárceles en territorio dominado por el estado chileno y argentino. He resistido regímenes disciplinarios de alta o máxima seguridad, aislamiento, incomunicación; he resistido situaciones complejas y he vivido dolor.

Una vida de batalla contra el día a día, contra los sinsentidos del planeta cárcel. Un camino difícil, a veces lento y otras vertiginoso; distante del mito y la moda pasajera de la rebeldía.

No ha sido una decisión de paso, ha sido con convicción, una decisión de vida, real. Porque he procurado, a contrapelo, marcar un derrotero a partir de la consecuencia, ofrendar con pequeños granos de arena a la convicción inquebrantable de lucha, a la mía y a la de otrxs.

Del paso por la tortura, no pretendo ni hablar ni escribir… solo he de sintetizar que se fue un trozo de mi vida, y no haber entregado nada al enemigo, sigue como tesoro que acompaña cada paso. No delaté ante los agentes de la democracia entrenados en dictadura; ni la primera, ni la segunda, ni la tercera vez. Reivindico, además, a lxs muchxs que han resistido dentro de sí mismxs y no han sucumbido a la delación, en contexto de tortura y no. La historia ha necesitado disolver estas historias en absurdas justificaciones como parte de la retórica de la paz.

Componer la figura de superhombres y de heroínas que resisten los embates es un delirio conformista. La delación, en el contexto que sea, significa hoy y significó antes el arrojar a compañerxs a la tortura, la muerte o la cárcel; socavar los proyectos, y vivir para siempre consigo mismx.

Esta complicidad he abrazado, esta paz entre nosotrxs y guerra contra aquellos, la solidaridad y el desencanto, el puño cerrado, la sonrisa incontenible de los aciertos y las lágrimas tatuadas del dolor y la muerte. Pero siempre la tranquilidad.

Los años más intensos de este caminar sin retorno los volvería a vivir íntegros en esta o cualquier otra vida.

Nada de esto hace caso omiso de la autocrítica, como un espejo de sí mismo, sin dejar de aprender-aportando, no dejar en el cómodo olvido las razones por una forma de vida que reconoce como motor de su acción la miseria, el capitalismo, la depredación y el enajenante andar del consumo. Pequeñas razones que en un mundo de poderosos son más que válidas, no solo para resistir, sino que son urgencia de pasos directos a la confrontación.

No son ideas en disputa, es saberse conscientemente libres y defender el oxígeno de la libertad, es ser dueños reales de nuestras vidas y latidos… No solo desde el cuestionar, el odiar o criticar, menos aún cuando el abanico del poder entrega una variedad de atajos conscientes o inconscientes para mantenernos oprimidos, institucionaliza la resistencia y fija válvulas de escape que conservan intocable bienestar al opresor.

En esta constante realidad que la memoria se tranza en un ordenador y la tecnología hace todo más surrealista e inalcanzable. Simulación de un escenario donde todo se ha dado por perdido, ya que supuestamente no queda nada por escribir, nada por vivir ni crear. Prima la obsesión de nutrir esta nueva forma de dominación, con una inteligencia artificial que subyuga el cuerpo y rostro de la revolución a piezas de una historia antigua, relegadas al museo. Cuando basta con solo un segundo para abrir los ojos y ver la tristeza en los rostros, ver niñas y niños que ya no lo son, ver droga como alimento, ver esa violencia económica en la que unos cuantos tienen recursos para toda su casta, generación tras generación, a costa de muchxs otrxs.

Basta un segundo para ver que la forma de vida promocionada, incrustada, vendida, halagada y defendida por los poderosos, se presenta como única manera de vida. ¡Es una mierda!

No hay recetas o atajos en la confrontación directa, solo tenemos las herramientas del combate subversivo, antagónico y permanente contra el estado. Tenemos la autocrítica constante desde el aprendizaje y la práctica.

Tenemos la humildad de sabernos materia dispuesta en la lucha, considerando a cada quien, con sus capacidades y ganas, en igualdad de condiciones, ningún acto en desmedro de otro, ninguna acción invalida otra, ningún individuo idealizado por sobre uno mismo. Aunados desde el instante en que tomamos posición, en este camino sin retorno de emancipación.

En esta nueva suma de 15 años de prisión al día de hoy, despojo de toda arrogancia y brindo las gracias a mis seres amados porque también es y ha sido su prisión. Lxs miro con admiración, ha pasado tiempo, a todxs se nos ha ido un pedazo de vida. Hemos sido capaces de estar juntxs en las malas y las peores, nunca ha faltado una sonrisa ni un cariño, ha faltado de todo, menos el amor y la certeza: ¡somos amor en guerra!

Con mis cercanos y afines me reafirmo, compañerxs, son aquellos que me conocen y que sin duda alguna sabrán dar cuenta de mucho mejor manera de mis actos. Gracias por la consecuencia mezclada con ternura…

Complicidad incondicional con aquellxs que persisten en la confrontación directa, con lxs fugitivos y lxs corazones negros de la fértil subversión. Un guiño revolucionario en esa complicidad que espero seguir sosteniendo, así como cuando me toque desde cualquier otro lado/lugar, aunque sea un centímetro fuera del muro, no me tiemble la mano ni la convicción para continuar siendo un aporte, siendo lo que soy en este caminar maravilloso de la subversión…

Estas letras buscan ser un poco más que un saludo de cortesía. Vamos juntos en complicidad de lucha contra el estado y en posición de lucha dentro de la prisión.

Reivindico el método y la organización horizontal, un quehacer en contexto de confrontación, que aglutina la vivencia de lucha, la actualiza y la divulga (sin propósitos académicos ni de ponencias en algún bar).

Apuesto porque fluya la experiencia de la mano del entusiasmo, que esto permita cada vez más certeza y precisión en la puntería contra los poderosos, aspiro a que los métodos se compartan, abriendo la posibilidad de acción, que los medios y capacidades se pongan en práctica, dejar atrás lo «artesanal», considerar los errores en este aprender haciendo.

Recojo la acumulación transversal del caminar de quienes, con anterioridad, transitaron un camino de lucha y desplegaron un accionar revolucionario contra el poder, contra quiénes lo sustentan y contra sus instituciones. Asimilo aconteceres de distintos territorios, desde el Walmapu y su resistencia ancestral, pasando por las expresiones de guerrilla urbana y su accionar contra los poderosos.

El para qué, o los objetivos, serán parte del arranque de quienes tomen posición y decisión de lucha en este presente y sus realidades.

La exigencia dentro de una realidad dinámica y sus particularidades requiere creatividad e inventiva, un aprendizaje constante y en movimiento, dedicación, persistencia, convicción y más convicción, requiere de nosotrxs: amor entre los nuestrxs y odio para aquellos.

Materia y objetivos los hay por todos los rincones de esta podrida sociedad capitalista y cada acción está a la vuelta de la esquina.

A quince años de mi detención he querido verter estas palabras. Una crítica a la autocrítica como simplificación política que invalida la tentativa revolucionaria. Nuestra realidad ha sido tremenda, y también lo ha sido nuestra resistencia.

¡¡Memoria, resistencia y subversión!!

Juan Aliste Vega – Julio de 2025

Fuente: Lazarzamora

 

Muerte en la prisión de Huelva

Ayer día 7 de julio de 2025 recibimos la trágica noticia de que, una vez más, se nos ha ido alguien especial, perdiendo la vida entre las rejas oxidadas de una prisión, con los arrogantes muros por testigo.

Supimos de la trágica noticia a través de la llamada directa de un familiar a una de las componentes de la Coordinadora de Familias y Pres@s y fuimos informadas de que el suceso, la muerte de nuestro compañero Ramón, ocurrió el domingo 6 de julio de 2025 en el Departamento de Aislamiento del Centro Penitenciario de Huelva.
Ramón era una persona íntegra y valiente que no dudaba en poner voz y explicar el maltrato que recibía por parte del sistema penitenciario en las diversas cárceles donde estuvo, que no fueron pocas. Cumplía una pena de prisión y sorprendentemente, le quedaba muy poco para su licenciamiento definitivo.

Natural de Huelva y con tan solo 35 años, mantenía contacto con diversos colectivos y entidades, como «Katearen Loturak», la «Asociación pro Derechos Humanos de Andalucía» o nuestra misma «Coordinadora de Familias y Presxs» así como esa gente que de modo individual, están sensibilizados con la lucha por los derechos de las personas en general y los derechos de las personas privadas de Libertad en particular, y todas y cada una de nosotras estábamos de acuerdo en algo: “Ramón estaba en el límite”, muy cansado de sufrir penurias y malos tratos. Lo tratamos de ayudar a través de las distintas posibilidades existentes, como darle soporte a través de carteo, comunicaciones o bien poner su situación en conocimiento del Defensor del Pueblo a través de escrito o bien realizar llamadas telefónicas en masa al centro penitenciario, preguntando por su estado de salud (a sabiendas de que no nos iban a informar y con el fin de que el centro penitenciario fuera consciente de que había gente atenta a lo que ocurría).

Tras la última situación complicada por la que pasó, en la que tuvo una crisis que se saldó con 155 grapas en brazos y piernas en un intento autolítico ocurrido en la prisión de Córdoba. De este hecho tuvo conocimiento el Defensor del Pueblo y obviamente, todos los denominados profesionales, los cuales es innegable, no actuaron debidamente, visto el resultado.
Tras este incidente fue trasladado al Centro Penitenciario de Huelva y según fuentes «Los Protocolos de Prevención de Suicidios» (conocidos por su demostrada ineficacia) estaban activados.
A pesar de que su problemática de patología dual era por todas conocida, fue trasladado al Departamento de Aislamiento en Primer grado, lugar y régimen poco o nada recomendable para una persona que ha pasado por lo que pasó recientemente y por lo que sabemos, “vivía solo en la celda donde falleció”, con lo que de ello se desprende…

Desconocemos los detalles de éste más que cantado y lamentable suceso, sin descartar ninguna posibilidad, pero sea como quiera que haya sido, estamos seguros de que quien lo ha matado ha sido la prisión, un sistema salvaje y cruel que, como -lobo con piel de cordero-, afirma teenr la intención de querer rehabilitar y reinsertar a sus inquilinos cuando en realidad los desestructura, los desocializa, los despersonaliza, los castiga duramente y acalla en seco dignidad e ilusión, echando gruesas mochilas cargadas de pesadas piedras con esquirlas de metal sobre las espaldas de familiares y de aquellos que sin ser familia directa, sentimos cada uno de estos episodios como nuestros, porque hay que decirlo, no es una, son muchas, y estamos ya muy cansadas de ello.
La maquinaria penitenciaria es como una cuchilla de afeitar ante unos pies descalzos.

Ramón nunca calló y siempre alzó la voz ante las injusticias, entró en prisión a cumplir una condena, no a morir y hoy, puesto que sin voz te dejaron, compañero, queremos alzar la nuestra para denunciar en voz alta a los responsables de tu ausencia, a aquéllos que hicieron, o bien a aquellos que nada hicieron cuando deberían haberlo hecho. Dependerá.
E.P.D.

¡Abajo los muros de las prisiones!
«Coordinadora de familiares y Pres@s»

Chinches, sarna y torturas en la cárcel de Mansilla de las Mulas

Hace tres semanas este grupo de apoyo a personas presas tuvimos conocimiento de que una plaga de chinches campaba a sus anchas en la prisión de León. Los hechos son como siguen:
1° El 31 de mayo, la madre de uno de los chicos afectados se pone en contacto con nosotr@s.
2° Su hijo pidió el traslado desde la prisión de Las Palmas de Gran Canaria a la península, llegando a Mansilla sobre el 23 de diciembre de 2024.
3° Ya venía con algunos picores y ronchas en la piel que no fueron tratadas en la cárcel de León hasta febrero de este año.
4° A partir de ahí, su situación no ha hecho más que empeorar, por lo que solicitó en numerosas ocasiones ser visto por el médico de la prisión.
5° Le han recetado sin diagnóstico alguno el siguiente listado de cremas y pastillas: clovate crema( para la psoriasis); diprogenta crema antibiótico( para psoriasis y otros problemas de la piel); permecure crema( para la sarna); elocon crema( para picores) con corticoides; esvastina pastillas (antiestamínico); atarax( ansiolítico); enstilar espuma( psoriasis); diproderm( antiflamatoria y contra el picor); halibut crema( para diversos problemas de la piel como rozaduras, irritación, quemaduras…), más un pinchazo que no sabe de qué.
6° El protocolo consistía en aislarle unos días en enfermería y devolverle a la celda sin aplicar las más elementales reglas de higiene, cómo cambio de colchón, de la ropa de cama, toalla, ropa personal…
7° Hace 15 días, al menos otras 10 personas de su módulo, el 14,
empiezan a sentir picores y aparecen las primeras ronchas en manos, brazos…
8° La manera de proceder es idéntica. Aislamiento en enfermería durante unos días, dispensado de cremas diversas y vuelta a la celda con condiciones higiénicas pésimas.
9° Mientras, el primer afectado tras mucho insistir, lo que le acarreó unos días de castigo en aislamiento, salió el 18 de junio a una consulta externa en dermatología, en el hospital de León, que confirma que se trata de sarna en un estado muy avanzado, afirmando que es inhumano que lo hayan tenido de esa manera y añadiendo que si no seguían el protocolo de cambiar la ropa todos los días junto con el tratamiento médico adecuado, no se iba a curar.
9° Al salir de la consulta, la guardia civil se niega a entregarle el informe médico, con la excusa de que no tiene derecho a tenerlo y que lo entregarán en el servicio médico de la cárcel.
10° A día de hoy sigue sin recibir el tratamiento indicado por el dermatólogo, al resto de sus compañeros les van aislando y devolviendo a celdas mientras empeora su situación. Uno de los afectados ha renunciado al colchón y duerme en el suelo desde hace unos días.

El abandono sanitario que sufren las personas presas en este país es una vergüenza intolerable. No se trata solo de que las plazas del personal sanitario no se cubran. La atención que reciben l@s pres@s es insuficiente, muchas veces inexistente, inadecuada, vejatoria, como lo demuestra el hecho de estar acompañados en consulta por las fuerzas del orden y en el caso que nos ocupa, es un ejemplo paradigmático de tortura, reconocido por organismos nacionales e internacionales que cada año señalan al Estado español por sus flagrantes incumplimientos.
Exigimos a la dirección de la cárcel y al Servicio Territorial de Sanidad de León que todos los afectados sean vistos inmediatamente por especialistas para que les apliquen un tratamiento adecuado a su dolencia, que se adopten todas las medidas necesarias para erradicar esta plaga, antes de que se convierta en un problema de salud pública.
La sarna si no se trata a tiempo y de forma tajante puede provocar secuelas de por vida, y hasta la muerte. La desesperación que sufren estas personas por los insoportables picores junto con el trato humillante por parte de los servicios médicos de la prisión les pueden llevar a situaciones límite de las que serían responsables todos aquellos que no hicieron nada para evitarlas.

Carcelerx, no me toques las cartas

Empezamos a difundir esta campaña en la que junto a otres compas de lucha anticarcelaria y la sección sindical de CGT Correos, compartimos este comunicado para denunciar y tratar de visibilizar, la intervención y manipulación del correo que llega a las prisiones del Estado Borbón por parte de carcelerxs que el ministerio del interior emplea en sus centros de reclusión. Las cartas no desaparecen solas y no se abren solas. De forma recurrente vemos -nosotrxs desde fuera y lxs presxs desde dentro- como la correspondencia es leída, abierta, manipulada, extraviada o devuelta. Ante estos hechos tan graves, la respuesta que se da siempre desde las prisiones es que es culpa de Correos. Evadiendo así su responsabilidad, escupiendo falsas excusas y, lo que casi que es peor, echando la culpa a lxs trabajadorxs de Correos. Animamos a más grupos, secciones de Correos y personas individuales a difundir este comunicado y posicionarse ante la manipulación del correo.