La sub medicina en las prisiones va de mal en peor

Pocos, mal pagados, escudo de los carceleros con que cumplir las normas represivas más abyectas , y dependiendo siempre en sus decisiones del placet de los superiores jerárquicos (Director y Jefes de Servicio ) de las prisiones donde ejercen lo que podríamos llamar SUBMEDICINA) ,así llevan gestándose las condiciones de trabajo de quienes la practican. Por eso más de la mitad de las plantillas de médicos de las cárceles españolas han abandonado ya el barco. A bordo quedan sin citas externas de sus problemas crónicos, sin otra cosa que pastillas para dormirse o despertar, alternando en los casos menos sumisos las contenciones mecánicas, las palizas y el aislamiento, pensando en el suicidio o llevándole a cabo, o simplemente muriendo lentamente.
¿Que se puede esperar de la privatización, que se implanta ya de forma acelerada y creciente en la Sanidad Penitenciaria como en Caceres, A Lama, Teixeiro, Cuenca, Mallorca ..?.

Si echamos un vistazo a todas y cada una de las «externalizaciones» de servicios públicos , y estando legitimado por los Gobiernos su derecho a sacar rentabilidad económica a sus prestaciones, el dibujo ya está hecho:
Restricciones de todo tipo, precariedad absoluta de sus trabajadores, y baja calidad de la asistencia que presten. SI ERAMOS POCOS, PARIÓ LA ABUELA.
Por eso y por la dignidad de las personas encarceladas planteamos la AUTOGESTIÓN DE LA SALUD , como herramienta de lucha y resistencia.

Fuente: solidarios de la sanidad

 

Los efectos del corporativismo penitenciario, en el punto de mira

Los compas de «Fuera del orden» han traducido del catalá el siguiente texto, escrito por Ester Fayos y publicado en la página de la Directa.

La agresión contra un interno de la prisión de Villena (Alto Vinalopó) por parte de tres funcionarios reabre el debate sobre el corporativismo por parte del funcionariado penitenciario y las dificultades a las que se enfrenta la población reclusa y sus familias para denunciar posibles vulneraciones de derechos. Los obstáculos van desde el miedo hasta las amenazas y la intensificación de las torturas para proteger los intereses, los privilegios y los discursos del funcionariado de prisiones.

El pasado 16 de agosto, la prensa se hizo eco de la presunta agresión de un preso con problemas de salud mental a tres funcionarios de la prisión de Villena (Alto Vinalopó) que, según denunció el sindicato «tu abandono me puede matar», acabaron en el hospital con «diversas lesiones en los ojos, la frente, los pómulos y el antebrazo». Las imágenes grabadas por las cámaras, reveladas unas semanas más tarde, mostraron una secuencia de los hechos completamente diferente: los funcionarios esperaban que el interno saliera de su celda para reducirlo, en menos de un minuto, con una cincuentena de porrazos y puñetazos ininterrumpidos, que continuaron cuando el preso se encontraba ya inmovilizado por los tres agresores, quien incluso le pisaron las piernas y el pecho. Después de dos minutos y medio, llegaron cuatro carceleros más, los golpes cesaron y el interno fue trasladado por el pasillo.

Nada más producirse la agresión y difundirse la versión de los agresores, la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias inició una investigación y presentó una denuncia en el juzgado de guardia de Villena. Días más tarde, la subdirectora de la prisión, como responsable de las imágenes que graban los circuitos de seguridad, envió al juzgado el vídeo que desmontaba el relato oficial y, por tanto, obligaba a reconducir el expediente abierto a favor del interno. Entonces, comenzaron a perpetrarse una serie de amenazas contra la subdirectora para evitar su comparecencia. «Te quitaremos la vida por perra» o «Sabemos que tienes las imágenes, bórralas o atente a las consecuencias» fueron algunos de los mensajes que recibió por WhatsApp. Veinticuatro horas antes de declarar, las amenazas se intensificaron. La funcionaria fue atacada en la puerta de su domicilio por cinco o seis encapuchados. «Mañana, calladita», le advirtieron mientras tres de los agresores la sujetaban y otro le propinaba dos golpes fuertes en la cara. Lejos de asustarse, denunció la agresión y, al día siguiente, declaró contra los tres funcionarios de Villena, que han sido expedientados.

Pese a la existencia de pruebas audiovisuales y la gran repercusión mediática del caso, en un comunicado publicado en su perfil de Facebook, el sindicato «tu abandono me puede matar», considera que «el único objetivo» de la supuesta criminalización de los funcionarios es «evitar la movilización de las plantillas para pedir la justa equiparación salarial». Incluso, en las últimas semanas, a través del despacho de abogadas Sánchez Navarro -que también representa al sindicato Jupol de la Policía Nacional española-, han presentado una denuncia ante el juzgado penal y la Agencia Española de Protección de Datos ( AEPD) contra los medios de comunicación que emitieron el vídeo por un presunto delito de revelación de secretos y filtración de imágenes.

Se trata de un caso paradigmático que ha permitido reabrir el debate sobre el modus operandi del funcionariado carcelario a la hora de defender a capa y espada sus intereses, así como la tendencia a negar siempre presuntos episodios de tortura y maltrato en las cárceles. Imágenes tan violentas en el ámbito penitenciario no habían trascendido a la opinión pública hasta el momento. Sin embargo, para los grupos de apoyo a las presas y las organizaciones dedicadas a la defensa de sus derechos, no son un caso aislado. «Existe un régimen de castigo que destruye física y mentalmente a quien lo sufre, y lo que también es muy preocupante son los obstáculos y dificultades para denunciarlo», remachan desde el grupo de apoyo a personas presas Tokata. La Coordinadora estatal para la Prevención y la Denuncia de la Tortura, en catorce años, ha registrado un total de 9.085 víctimas de agresiones, torturas y malos tratos en España. Sin embargo, advierten que sus informes anuales sólo recogen las denuncias que «han llegado a nuestro conocimiento y hemos podido contrastar». Y es que en esta ocasión existían unas imágenes que corroboraban el testimonio del interno, pero, tal y como explica Alejandro Forero, doctor en Derecho Constitucional y Ciencia Política y miembro del Observatori del Sistema Penal i els Drets Humans (OSPDH) de la Universidad de Barcelona, ​​la mayoría de episodios «ni se pueden denunciar ni se conocen».

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La COPEL como fenómeno socio-histórico (1976-1979)

«El movimiento de presos sociales que bajo el rótulo COPEL (Coordinadora de Presos en Lucha) convulsionó las cárceles del Estado español en pleno proceso de transición, demandando principalmente la amnistía total al considerarse también presos de la dictadura franquista, y por otro lado exigiendo una transformación y depuración del modelo carcelario que seguía operando bajo los sombríos métodos del franquismo donde las condiciones y los tratos infrahumanos eran inherentes al sistema penitenciario, marcó un hito en la historia de la lucha al interior de las prisiones en España, tanto por la radicalidad de su accionar como por la profundidad de sus reivindicaciones y la lucidez de los contenidos que desarrollaron en torno a su luchas y exigencias.

La presente investigación busca comprender, desde una mirada antropológica, un fenómeno socio histórico particular de la historia reciente de España a través de la reconstrucción de relatos de vida, relatos que nos hablan, por una parte, de un capítulo clave de la historia contemporánea: el ocaso del franquismo y la transición política y social tras 40 años de dictadura, y por otra parte, nos hablan y nos permiten adentrarnos sobre un fenómeno en específico que aconteció en aquel momento histórico: la lucha que los presos sociales de la transición llevaron a cabo a través de una orgánica informal que plasmó sus demandas y acciones entre los años 1976 y 1979: la Coordinadora de Presos en Lucha (COPEL)Los tres testimonios que sustentan este trabajo corresponden a ex integrantes de la COPEL.

Tres itinerarios biográficos que se entrecruzan en la vivencia carcelaria del periodo en el cual nos situamos y por sobretodo en la experiencia de una lucha llevada a cabo por presos comunes, sin precedente hasta ese momento en la historia de las movilizaciones de presos en las cárceles del país. Tres memorias vivas que desde la subjetividad de sus relatos nos entregan, no solo datos descriptivos, sino que significados y representaciones en primera persona que, desde una lectura interpretativa y un análisis reflexivo, nos brindan la oportunidad de abordar el fenómeno de la COPEL desde un prisma teórico y metodológico que trasciende lo historiográfico para situarse en el campo antropológico.»

Pablo Bravo González, en el cap.1: «Fundamentos y descripción de la investigación» del trabajo de fin de máster «La COPEL como fenómeno socio-histórico (1976-1979). Una lectura antropólogica a través de relatos de vida»

Para ver o descargar el texto completo del trabajo clica en este texto o en la imagen que ilustra la entrada

Fuente: Tokata

 

«Ruidosxs, furiosxs y ofensivxs contra el sistema penitenciario!» Manifestación en Berlín por Ferhat Mayouf, asesinado bajo custodia

¡Por la libertad, por la vida!

El 23 de julio 2020, Ferhat Mayouf fue asesinado por el sistema judicial en la cárcel Moabit. Mientras su celda estaba en llamas, Ferhat gritó por ayuda durante varios minutos, pero lxs funcionarixs no abrieron la celda. Ferhat era de Argelia, tenía 36 años y era persona de color. La justicia habla de suicidio, ¡pero sabemos que fue asesinato!

Diariamente las personas de color, inmigrantes, están reprimidas, abusadas, torturadas y asesinadas por el sistema judicial racista y el estado racista. Ya sea a través de las leyes de inmigración, por lxs policías o por instituciones estatales como las prisiones. Ferhat Mayouf también sufrió de esta violencia. Acusado de robo, fue arrestado en Neukölln el 29 de junio 2020. Fue llevado a detención preventiva porque no tenía ciudadanía alemana. Debido a que era persona de color, lxs policías le golpearon tanto que sus costillas se rompieron.

En el 01 de julio 2020, Ferhat llegó a la cárcel en Moabit y pidió ayuda médica. Tenía heridas y se quejaba del dolor que la violencia policial le causó. También exigió ayuda psicológica e insistió en que no se sentía bien. En lugar de llevarlo a un hospital, en lugar de atenderle con medicamentos, lxs oficiales de la cárcel decidieron dejarlo sufrir aún más. Lo llevaron a aislamiento y utilizaron métodos de tortura, como por ejemplo dejar encendida la luz de la celda continuamente. Fue golpeado por lxs carcelerxs y luego lo dejaron solo de nuevo.

«Había un día en el que Ferhat cambió.» dicen su compañeros de prisión. «Fue el día en que lxs carcelerxs entraron en su celda y le pegaron».

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Salud mental entre rejas

El cinismo y la hipocresía del Estado español, de quienes lo manipulan en su propio interés y de quienes lo gestionan a su servicio, sean de izquierdas o de derechas, pretendiendo que la administración y explotación de las catástrofes humanas y sociales que ellos mismos provocan pueden contribuir a su solución en lugar de constituir la parte principal del problema, se ponen de manifiesto una vez más en la gestión de la problemática de la enfermedad mental en prisión, donde se machaca cotidianamente a los débiles para consuelo de los sumisos y cobardes, mientras los responsables hacen planteamientos utópicos que no son suficientes para esconder que son ellos quienes mantienen a gente enferma en un régimen de vida destructivo, porque el capital parasitario al que sirven medra a costa de su sufrimiento y porque el humanismo de la mercancía continúa poniendo su filantropía muy por debajo de su codicia. Traducimos un artículo publicado en catalán por Ester Fayos en la página web de La Directa el pasado 27 de mayo, donde se ofrece una concreta perspectiva de todo eso, aportando documentación y algunos testimonios más o menos comprometidos, que pueden ayudar a situarse críticamente frente a ese sector de la máquina punitiva.

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¡Democtadura!

Publicamos el siguiente artículo de Mohamed Achaf. Escrito desde el aislamiento de Archidona el 17 de febrero hace más de dos meses, tiempo que ha tardado en llegar. En la carta nos comunicaba que iba a comenzar otra huelga de hambre por las mismas reivindicaciones de la última huelga de hambre rotativa, hecho que ya difundieron «Desde Dentro» en una carta de Mohamed posterior a la recibida por nosotras, desde esa carta fechada el 14 de marzo no sabemos como se encuentra el compañero.

¡DEMOCTADURA!

Los antisistema y luchadores por la libertad en particular y la mayoría de la gente en general no nos cabe duda alguna de que esos sistemas, regímenes europeos disfrazados de democracia, de derechos humanos, de pleno derecho, de justicia, de igualdad y de valores civilizados, son en realidad dictaduras y tiranías criminales y sanguinarias, que no dudan en sacrificar al pueblo y a la propia tierra, sus habitantes y sus recursos para satisfacer su ego, sus intereses y sus caprichos en los altares y en los templos de sus dioses falsos. Esos regímenes democtatoriales, neofascistas, neocapitalistas, neocruzados, neocolonialistas, neoesclavistas y neoimperialistas, digo neo porque son mediocres, inútiles, ignorantes, e incompetentes en comparación con orígenes y fundadores y antepasados, que eran más inteligentes, más cultos, más competentes y más elegantes políticamente. Han construido su neoimperio sobre las mentiras, falsedades, engaños, manipulaciones, miedos y terror. Y lo han construido a costa del sufrimiento, el dolor, la sangre, el sudor, las lágrimas, la muerte y los cadáveres de los pobres, que son la inmensa mayoría de los pueblos.

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1º de mayo / En la calle y en prisión, basta de explotación

El próximo sábado 1 de mayo es el día de la clase trabajadora, el día de lxs explotadxs por este sistema atroz que nos condena a la miseria, que nos echa de casa, que nos esclaviza por miseros sueldos, que controla nuestro tiempo, que nos da contratos basura, que nos hace vivir permanentemente en la inestabilidad y en la cuerda floja. Este atentado contra la vida y la dignidad se hace mucho mas visible y crudo dentro de las cárceles. Las prisiones son un negocio, y lxs presxs mano de obra ultra precaria y explotada.

Es por eso que el próximo viernes 30 de abril estaremos en la Plaça del Rei de Tarragona, participando de este acto junto con lxs compañeros de CNT-AIT. Intentando visibilizar mediante una performance, octavillas y participando del micro abierto, lo que supone el trabajo en el talego.

El trabajo como chantaje: Las personas presas, la mayoría procedentes de entornos pobres y con familias que hacen grandes esfuerzos económicos, a menudo deciden intentar trabajar en prisión para poder sobrevivir. Pero no solo es para ganar dinero, sino que se ven presionadas a hacerlo debido al chantaje de los Equipos de Tratamiento. Trabajar se marca como condición prioritaria para poder acceder a un tercer grado o a permisos de salida, entre otras cosas.

Qué es el CIRE: El monopolio del trabajo en las prisiones catalanas está en manos del CIRE (Centro de Iniciativas para la Reinserción). El CIRE es un organismo que depende del Departamento de Justicia de la Generalitat, el paraguas que engloba toda una lista de empresas que hacen negocio a través de lxs presxs. La opacidad hace que sea casi imposible, tanto para lxs de dentro como para lxs de fuera, saber qué empresas son. En Catalunya, casi la mitad de la población penitenciaria (unas 4000 personas) trabajan. La mayoría dentro de las mismas cárceles haciendo tareas internas: lavandería, cocina, limpieza, economato… o en talleres productivos dentro de los muros o, algunas veces, en naves externas.

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Mumia Abu Jamal: el único tratamiento posible es la libertad

El pasado 27 de febrero el preso político Mumia Abu-Jamal fue hospitalizado con graves problemas para respirar y líquido en los pulmones. En el hospital, no solamente dio positivo en Covid-19 sino que también le diagnosticaron una insuficiencia cardiaca congestiva, enfermedad con una tasa de mortalidad del 50% en los 5 años siguientes al diagnóstico.

Para quien no recuerde su historia, Mumia fue y es un periodista radiofónico y activista político, miembro de las Panteras Negras en su juventud, víctima como tantos y tantas jóvenes afromericanos/as del racismo institucional y judicial estadounidense. A punto de cumplir 66 años, Mumia ha pasado los últimos 39 en prisión, 28 de ellos en aislamiento en el corredor de la muerte, desde que en 1982 fuera acusado de asesinar a un policía blanco en un proceso judicial escandalosamente amañado. Su condena despertó un movimiento de solidaridad inmenso durante años y lo convirtió en un símbolo de la lucha contra la pena de muerte, hasta que en 2011 finalmente un juzgado conmutó la sentencia de muerte por la de cadena perpetua.

Ahora, diez años después, el movimiento de solidaridad con Mumia continúa luchando por su liberación, y esta vez con más urgencia que nunca. El diagnóstico de Mumia se suma a las afecciones que ya sufría, una cirrosis causada por la falta de tratamiento adecuado para su hepatitis C en 2014 (que le llevó nuevamente a los tribunales, ganando el caso y sentando un importante precedente para las personas presas enfermas de hepatitis), y una fuerte dermatitis que ha sido agravada en el hospital por haber estado fuertemente atado a la cama de muñecas y tobillos durante toda su estancia.

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Ecuador: el neoliberalismo, la cárcel y «las vidas que no importan»

El pasado martes 23 de febrero se suscitaron amotinamientos en Turi, en Latacunga y Guayaquil, con un saldo de, al menos, 79 fallecidos: 33 en la cárcel de Turi, 34 en la cárcel regional de Guayaquil y ocho en la cárcel de Latacunga. Estas tres cárceles aglutinan el 70 por ciento de la población carcelaria del país.

En general, las personas privadas de libertad (PPL) hacen uso del amotinamiento como acción política organizada y forma de mostrar el descontento por las condiciones infrahumanas e indignas a las que se encuentran sometidxs. Sin embargo, los asesinatos que se desarrollaron ese día «dicen que» parecen corresponder a una pugna interna de poder por el control interno de las cárceles. En la tarde de ese día, se denunciaba que, en la cárcel de Turi, la totalidad de la población carcelaria se dirigió a un pabellón de aproximadamente 50 personas, cargando armas y motosierras. A vista y paciencia de la Policía Nacional, el 23 de febrero, se dio una verdadera masacre en las cárceles del Ecuador.

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